Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Sentencia 272/2026, 9 Abr. Rec. 10214/2025 (LA LEY 80360/2026)
Diario LA LEY, Nº 10938, Sección Sentencias y Resoluciones, 8 de Mayo de 2026
2 min
Persecución y embestidas repetidas a vehículo ocupado por hermana y sobrinas, considerándose acreditado el dolo y descartando la existencia de eximente incompleta o atenuante analógica de alteraciones en la percepción.

No fue desgraciado accidente de tráfico, como así pretende la defensa, motivado por la salida de la vía del vehículo como consecuencia de una defectuosa reacción por parte de su conductor, ante un adelantamiento rápido ajeno, sino un homicidio doloso resultado de una persecución y varias embestidas del vehículo conducido por el acusado.
Fue como consecuencia de un enfrentamiento familiar, el acusado pide a su hermano que lo acompañe saliendo en persecución del vehículo ocupado por su hermana y sobrinas. La conducción ya comenzó de forma agresiva y a una velocidad que prácticamente doblaba la máxima permitida en la vía.
Tras varias embestidas, la embestida final fue fruto de una acción intencionada, con el propósito de sacar al otro vehículo de la vía y con intención de acabar con la vida de sus ocupantes, o al menos representándose y aceptando plenamente la alta probabilidad de que con su acción pudieran causar la muerte de los ocupantes.
En el caso, no se atribuye el dolo de manera conjetural, sino a partir de un razonamiento inductivo explícito, apoyado en datos objetivos relativos a la dinámica del impacto, persecución durante varios kilómetros, velocidad elevada, reiteración de las embestidas (hasta cuatro impactos), la forma y dirección del choque final, y el contexto global de la acción, descartando razonadamente la hipótesis de un mero accidente fortuito. El autor, como mínimo, se representó y aceptó el alto riesgo mortal.
Como señala el Tribunal Superior de Justicia no resulta compatible con la lógica sostener que una persecución y cuatro impactos a velocidades elevadas sea un comportamiento ajeno a la representación y aceptación del peligro mortal.
Y sin que el uso del cinturón de seguridad por las víctimas o a la vigencia de la ITV del vehículo tuvieran ningún tipo de relevancia porque no afectan al núcleo del juicio de imputación, que se asienta en la constatación de una embestida intencionada por parte de los acusados, orientada a provocar la expulsión del vehículo de la vía, con plena representación y aceptación -cuando no voluntad directa- de un resultado letal altamente probable, como así sucedió al ocasionar la muertede tres personas.
Ante tales circunstancias, el Tribunal del Jurado llegó a la convicción de que la conducta desplegada y la inmediata comprensión de sus efectos, manifiestamente contrarios a las reglas más básicas de convivencia, permiten afirmar que el acusado era consciente tanto de lo que hacía como de las consecuencias naturales de su actuación, consideración que el Supremo comparte confirmando la condena por homicidio doloso.
